Consuma responsabilidad

Grupos de apoyo. Criterios de consumo.

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Grupos de apoyo. Fundamentos.
Grupos de apoyo. Criterios.
Análisis huella.





1. Elige productos frescos (frutas, verduras…) de temporada y procedentes de la producción local que reducen  transportes innecesarios y favorecen la economía local. Cómpralos en los pequeños establecimientos del barrio, en los mercados de abastos y mercadillos; tienen un nivel de tóxicos, aditivos, etc. considerablemente menor que en las grandes superficies y con frecuencia encuentras productos locales de de pequeñas explotaciones agrícolas. Incluso puedes formar grupos de compra con el vecindario o amistades y llegar a acuerdos con un local cercano para que las compras resulten más baratos y ajustados al tipo de productos que deseas.

2. Evita las grandes superficies, pues la distribución a gran escala es un modelo con graves consecuencias, tanto para el medio ambiente como para el sector de la producción agroecológica, y la comercialización a gran escala está intrínsecamente unida al transporte a grandes distancias y al consumo de envases y embalajes. Reduce todo lo que puedas los envases y embalajes, cuya producción y posteriores residuos son generadores de contaminación y suponen un gran derroche de recursos.
Los alimentos muy procesados o elaborados (conservas, precocinados…) requieren gran cantidad de agua y energía para su transformación y al estar desnaturalizados tienen un escaso aporte nutricional.

3. No son recomendables los productos de importación pues su transporte genera una carga de contaminación de gran impacto ambiental y con frecuencia son producidos en condiciones laborales de esclavitud (excepto aquellos procedentes del comercio justo), y en tierras que han sido expoliadas a la población local, privándola de sus recursos básicos de subsistencia. Con su compra favorecemos a las grandes multinacionales agroalimentarias en detrimento de la justicia social, la sostenibilidad ambientas y la soberanía alimentaria.

4. Elige productos integrales. A mayor proceso de refinado, elaboración o tratamiento mayor desnaturalización, mayor carga de tóxicos, y por tanto menor valor nutritivo. Los alimentos de producción ecológica son siempre la mejor elección y su accesibilidad es cada vez mayor.

5. Reduce o elimina los productos innecesarios que carecen de valor nutricional.

6. Los alimentos transgénicos (OMG) son especialmente peligroso para la salud individual y medioambiental. Es una tecnología diseñada exclusivamente para producir grandes beneficios a las grandes multinacionales químicas y agroalimentarias y su objetivo es acapara la producción de alimentos mundial (a través de las patentes), lo que conllevaría el total sometimiento de la población a sus intereses. Greenpeace cuenta con una lista roja de marcas que usan OMG.

7. En cuanto al pescado hay una sobreexplotación de los recursos que amenaza seriamente la supervivencia de numerosas especies. Es un problema muy serio que acarrea graves consecuencias en los ecosistemas marinos y por ende en todo el planeta. Se aconseja: reducir el consumo y elegir puntos de venta con productos de mar sostenibles y certificados con la etiqueta azul de MSC (Marine Stewardship Council), pregunta en los establecimientos la procedencia del pescado, consulta la guía de consumo responsable de pescado de la WWF, se recomiendan especies no sobreexplotadas cuya captura tiene un impacto leve sobre los ecosistemas o proceden de instalaciones de acuicultura responsable: almejas, berberechos, arenque del Atlántico, bacalao de Islandia, centollo, mejillón, naranja, nécora, ostra, percebe, rodaballo, sardina y trucha arcoíris.

Se recomienda un consumo moderado de bonito del norte, atún rojo de almadraba, anchoa-boquerón, caballa o verdel, calamar común, chirla, cigala, dorada, lenguado, lubina, merluza europea,  pez espada o emperador, pulpo, rabil.
No se recomiendan especies sobreexplotadas, agotadas, o que su captura sea destructiva o procede de acuicultura que daña gravemente los ecosistemas. Se debe evitar el consumo de anguila, atún rojo, bacalao del norte, besugo, esturión, beluga, caviar, fletan, gallineta nórdica, langostino, mero, pez espada mediterráneo, pez reloj anaranjado, rape del Atlántico, rayas y rodaballo.
Una acuicultura sostenible no daña los ecosistemas, los peces consumen alimentos de buena calidad (piensos vegetales de agricultura sostenible) y favorece el empleo local digno.
El pescado contiene una gran carga tóxica de metales pesados, sobre todo mercurio. Cuanto mayor sea el pescado mayor cantidad de mercurio es susceptible de contener.
Evitar el consumo de pescado que no ha alcanzado la talla necesaria para ser capturable.
Si reducimos el consumo reduciremos la explotación y dejaremos tiempo para que las especies puedan recuperarse.

8. La carne, excepto la que proceda de producción ecológica, contiene inaceptables niveles de hormonas sintéticas, antibióticos, etc, productos necesarios para mantener a los animales hacinados con condiciones deplorables privándoles de su dignidad y de un mínimo de bienestar. La explotación intensiva de los animales para satisfacer las crecientes demandas de la población conlleva maltrato y tortura y da productos de ínfima calidad repletos de sustancias nocivas para la salud.
El actual consumo de carne de los países occidentales es insostenible a nivel planetario pues su producción exige gran cantidad de recursos. Se arrasan selvas para producir grano, y se necesitan enormes cantidades de agua para producir un solo kilo de carne. La ganadería intensiva se alimenta de productos cultivados en el Sur (soja de Brasil o pescado de Perú, etc) despojando a pueblos de por sí ya empobrecidos de las tierras de cultivo que asegurarían su supervivencia y su soberanía alimentaria.
Por simples criterios de sostenibilidad ambiental, salud, dignidad, ética y solidaridad con el resto de las especies que comparten con la especie humana este planeta, deberíamos reducir el consumo de carne y elegir opciones ecológicas. Las sociedades occidentales tienen los niveles más elevados de enfermedades crónicas y degenerativas. Está demostrado que la dieta basada en un consumo excesivo de carne, productos refinados y desnaturalizados y vegetales y frutas contaminadas con fertilizantes, pesticidas, herbicidas y un largo etc. De sustancias utilizadas en la agricultura intensiva industrial, junto con la falta de ejercicio y de contacto con la naturaleza y un estilo de vida estresante son factores determinantes de todos los desordenes físicos, mentales y emocionales que padecemos.